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La energía positiva que recibe es suficientemente fuerte para impulsar su vida de manera decidida. Tanto como para recuperar parte de lo perdido.
TRABAJO. Es frecuente la independencia, la capacidad organizativa y el talento artístico. Tendencia a tomar la iniciativa. Es posible que se presenten oportunidades que no se deben desaprovechar. Trabajo intenso y duro, pero agradable.
VIDA SENTIMENTAL. Puede disfrutar totalmente de la vida, al tiempo que se afana en cuerpo y alma por todo aquello que le atrae. Tiende siempre a darle la razón a la persona que ama y, a veces, no es ese el mejor camino.
SALUD. Influencias que tienen un efecto muy benéfico sobre la salud, tienden al buen humor, al contento y a la energía vivaz. . |
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PLANETA
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SAGITARIO 22 NOVIEMBRE - 21 DICIEMBRE
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Recientes investigaciones y descubrimientos arqueológicos, especialmente en lo que respecta a la llamada pintura esquemática, muestran la importancia de la simbología desde tiempos antiquísimos.
El signo de Sagitario, o el Arquero, ha sido representado en las pinturas rupestres de la Edad del Bronce (hace ya más de cuatro mil años), dentro de un conjunto de estética esquemática en el que también aparecen representaciones de ciertos astros y otros símbolos astrológicos.
Tradicionalmente a Sagitario se le reconoce una naturaleza bidimensional, antinómica y dual: por una parte, es un símbolo cósmico representativo de lo etéreo y su naturaleza sería entonces espiritual; por otro lado, encarna al animal y su naturaleza se aparece como formada exclusivamente de todo lo perecedero, es decir, de materia.
De aquí que toda la ideografía, tanto antigua como moderna y contemporánea, lo identifique con un arco ora tenso, ora laxo, pero nunca en permanente quietud, cual si se tratara de mostrar la interna contradicción que encierra en sí semejante pictograma: se dice que es un nexo que une el mundo de la idea con el mundo de la práctica y la materia; también un puente mediante el que la tierra se comunica con el cielo.
Se habla también de tres principios: el primero sería Sagitario, el segundo el Centauro y el tercero el Arquero; cada uno de ellos detentaría una determinada naturaleza, y su unicidad aunaría la llamada triple naturaleza.
El Centauro resultaría ser un animal monstruoso y fabuloso, una combinación de hombre y caballo que tendría, por tanto, dos brazos humanos y cuatro patas de caballo.
No siempre se les representa con seis extremidades ni de la forma enunciada, pues en ocasiones poseen piernas de un ser humano y sólo la mitad posterior se asemeja a un caballo.
Se supone, y así lo atestiguan todas las leyendas de la antigüedad, que estos seres fantásticos y quiméricos vivían en los montes y en las montañas de Tesalia y de Arcadia; sus modos y maneras eran de una rudeza inusitada y brutal, pues comían carne cruda y bebían en exceso hasta embriagarse con el mejor de los vinos cosechados artesanalmente, procedentes de las uvas seleccionadas en las viñas del campo de la Elide y en las tierras más fértiles de Magnesia.
El Arco siempre fue considerado por los animistas y por los mitólogos como detentador de energía, su simbolismo encierra en sí el concepto de fuerza externa que actúa como acicate y que, al mismo tiempo, mantiene en tensión al sujeto sobre quien se apega; se le reconoce, pues, como centro de autoridad y se afirma que es la base y el fundamento del poder, no sólo anímico, sino también físico.
Es bueno no tropezarse con un sagitario, si no se quiere sufrir innecesariamente, mientras este esté en plenas facultades físicas y en plenas inquietudes anímicas.
Así que resulta francamente provechoso dejar de interesarse por los sagitario en activo mientras están en su juventud y esperar a unirse a ellos cuando ya han agotado sus primeras experiencia, atropelladas y nerviosamente juveniles.
Lo que no deben temer de los sagitario es que les engañen, que mantengan una relación ficticia y mentirosa, en la que las promesas sean sistemas de conseguir con mayor facilidad sus objetivos y en las que las clandestinidades no sean toques de romanticismo, sino estricto pragmatismo para evitar encuentros desagradables o embarazosos para ellos.
Los sagitario son un poco bruscos en el trabajo y fuera de él, tal vez por su desprecio hacia las convenciones sociales o históricas.
Pero son personas honradas y no se andan con tapujos, por lo que su vida profesional se puede resentir por la rudeza con la que actúan.
Da lo mismo que se trate de socios que de clientes o competidores, los sagitario no van a andarse con rodeos y dirán, a destiempo, lo que podía haber esperado un poco más o no debía haber sido dicho.
Pero no se inventó la hipocresía pensando en ellos, ni tampoco parece ser que se inventara la diplomacia por una petición de los sagitario. Son bruscos (ellos prefieren decir que son francos) y no consiguen que se enfaden socios, clientes o competidores obviamente irritados: no, los sagitario caen bien, por su modo duro y directo de hacer y decir las cosas.
A otros, ese mismo estilo y ese mismo lenguaje les podía haber costado un rencor eterno, pero a ellos se les perdona y hasta hay quien encuentra graciosa su forma de actuar y comportarse: les parece divertido que haya gente de tal categoría y que sean tan tremendamente sinceros. |
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